MEDICINA DEL DEPORTE


Participar en grupos de caminantes mejoraría la salud Una revisión sistemática y meta-análisis, difundida en la última edición de British Journal of Sport Medicine, halló cuáles son las consecuencias para la salud por caminar en grupos al aire libre.

Miles de investigaciones, estudios epidemiológicos, y revisiones científicas se han publicado en las últimas décadas sobre los beneficios del ejercicio físico regular para prevenir y tratar diversas patologías. Además, otras revisiones sistemáticas y meta-análisis han demostrado que un ejercicio tan simple como caminar tiene efectos positivos para el control de la presión arterial, pérdida de peso, depresión, y la prevención de riesgos de la enfermedad cardiovascular. Sin embargo, según la  OMS, al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud.

Ahora, investigadores británicos realizaron una revisión sistemática y meta-análisis de 42 estudios (publicados en inglés y hasta el 2013) que determinó que caminar en grupos al aire libre puede mejorar drásticamente la salud en general, con poco o ningún efecto adverso. En esta investigación "Is there evidence that walking groups have health benefits?", y publicada en British Journal of Sport Medicine, participaron 1843 personas adultas de 14 países diferentes que realizaban caminatas en grupo, y tenían una amplia gama de condiciones a largo plazo: artritis, demencia, diabetes, fibromialgia, obesidad, problemas de salud mental con sobrepeso, y la enfermedad de Parkinson. Los niveles de caminata de estos individuos variaron en duración e intensidad: desde 168 hasta 8,580 minutos durante un período de 3 semanas a 1 año, con una intensidad que fue de baja a paso ligero, con intervalos de alta intensidad. Conforme a sus resultados, hubo una reducción significativa en la presión arterial sistólica, frecuencia cardíaca en reposo, grasa corporal, índice de masa corporal (IMC) y el colesterol total en los caminantes en grupo que participaron en esta revisión. Concretamente, el meta-análisis mostró reducciones estadísticamente significativas en la diferencia de medias para: la presión sistólica de la sangre: -3,72 mmHg (IC del 95%: 5,28 menos-menos 2,17), la presión diastólica arterial: -3,14 mmHg (IC del 95%: 4,15 menos-menos 2,13), y la frecuencia cardíaca en reposo: -2,88 bpm (IC del 95%: 4,13 menos-menos 1,64). Asimismo, en la grasa corporal: -1,31% (IC 95% 2,10, menos-menos 0,52), el IMC: -0,71 kg / m 2 (IC 95% menos 1,19-menos 0.23), y el colesterol total:: -0,11 mmol/L (95 CI menos 0,22-menos 0.01). Por otra parte, el análisis identificó aumentos medios significativos en el VO 2 máx de 2.66 mL/kg/min (IC del 95%: 1,67 a 3,65) y SF-36 (funcionamiento físico) puntuación de 6,02 (IC del 95%: 0,51 a 11,53). Sin embargo, los autores señalaron que la evidencia es menos clara para otros resultados como la circunferencia de la cintura, la glucosa en ayunas, SF-36 (salud mental), y los lípidos séricos, tales como los lípidos de alta densidad.


DIABETOLOGÍA


Diabetes tipo II: alcance y factores asociados a la adherencia a la medicación Según una revisión sistemática, difundida en Diabetic Medicine, la falta de adherencia a la medicación en diabéticos tipo II sigue siendo un gran problema de salud.

El manejo de la diabetes de tipo II implica una variedad de terapias, que dependen de la duración de la enfermedad y el estado de salud del individuo. Inicialmente, los cambios en el estilo de vida (incluyendo la dieta y la actividad física) ayudan en la pérdida de peso y mejoran la sensibilidad a la insulina para controlar la glucemia. Pero, con el tiempo, disminuye la capacidad de secreción de la insulina, y la mayoría de las personas que sufren este tipo de diabetes requerirán la farmacoterapia para lograr el control metabólico.

Hasta la fecha, el UK Prospective Diabetes Study(con 10 años de seguimiento) es el único estudio a largo plazo disponible que ha proporcionado evidencia de los beneficios clínicos por lograr un control estricto de los niveles de glucosa en sangre en la diabetes tipo II. En él se observaron reducciones significativas en la incidencia de complicaciones microvasculares, infarto de miocardio y muerte por cualquier causa en el grupo que recibió la terapia anti-hiperglucémica intensiva.

Sin embargo, conforme a una revisión sistemática de la revista Diabetic Medicine, la falta de adherencia  a la medicación continúa siendo un obstáculo para alcanzar una salud óptima en los pacientes que padecen esta enfermedad. Los autores de este estudio,"Adherence to diabetes medication: a systematic review", revisaron entre el 2004 y julio de 2013 las bases de datos CINAHL, EMBASE, International Pharmaceutical Abstracts, Medline, PubMed y PsychINFO, con el fin de investigar el alcance y los factores asociados con la adherencia a la medicación en esta patología de creciente incidencia global.

De acuerdo con la mayoría de los 27 estudios incluidos, la prevalencia de adherencia a los fármacos varió desde el 38,5% hasta el 93,1%. Y sólo seis de los 27 estudios (22,2%) informaron una adherencia de ≥ 80% entre su población de estudio. Asimismo, hallaron que dentro de los factores asociados con la falta de adherencia farmacológica, la depresión y los costos de los medicamentos serían los predictores de este tipo de comportamiento.

La conclusión de estos investigadores es que -a pesar de la conciencia de su prevalencia y sus consecuencias perjudiciales-, la omisión de adherencia a la medicación de la diabetes tipo II sigue siendo un gran problema de salud. También han puesto de manifiesto la urgente necesidad de desarrollar un consenso sobre lo que constituye una buena adherencia a la medicación en esta patología, y de la coherencia sobre las medidas y puntos de corte para facilitar la comparación entre los estudios. Concretamente, creen que una mejor comprensión de los procesos individuales: iniciación, ejecución e interrupción de la medicación son necesarios para el diseño de intervenciones destinadas a aumentar la adhesión a los fármacos para un mejor control de esta enfermedad.


La dieta de estilo occidental, vinculada a dificultad para inhibir recuerdos de alimentos


Los individuos con una mayor ingesta de un alto contenido en grasas y dieta alta en azúcar pueden hacer peor las pruebas de aprendizaje y memoria.

La obesidad puede en última instancia ser una enfermedad del cerebro, que implica un deterioro progresivo de varios procesos cognitivos que influyen en el comer. Investigadores de la Macquarie University, en Australia, han demostrado que la inhibición de la memoria --la capacidad para 'bloquear' recuerdos que ya no son útiles, que depende de un área del cerebro llamada hipocampo-- está vinculada a un exceso en la dieta.

Por lo general, los recuerdos relacionados con los alimentos deben estar al frente durante el hambre, pero luego se inhiben durante la saciedad, por lo que los pensamientos en los alimentos se dejan de lado debido a que comer ya no es la máxima prioridad. Estudios previos en animales han demostrado que una dieta occidental --alto contenido de grasas y azúcares y baja en frutas, vegetales y fibra-- deteriora la capacidad de inhibición de la memoria del hipocampo.

En la práctica, esto podría significar que una dieta de estilo occidental hace que sea más difícil inhibir agradables recuerdos desencadenados por ver u oler comida agradable al paladar. Esto haría más difícil que una persona se resista a comidas tentadoras incluso cuando ya está llena.


Una hora de ejercicio al día es suficiente para contrarrestar los riesgos de pasar 8 horas sentado


En países desarrollados un elevado porcentaje de la población adulta pasa gran parte del día sentada.

Una revisión de estudios publicada en la revista "The Lancet" ha revelado que los riesgos del sedentarismo que sufren quienes pasan ocho horas diarias sentados en su trabajo puede contrarrestarse con al menos una hora de actividad física.

Desde que un estudio en los años 50 revelara que los conductores de autobuses de Londres tenían más riesgo de enfermedades coronarias en comparación con quienes se encargaban de cobrar los billetes (que, a diferencia de los conductores, van de pié), numerosos estudios han confirmado que la falta de actividad física es un factor de riesgo de muerte prematura por diferentes enfermedades.

De hecho, se estima que más de 5 millones de personas mueren cada año en el mundo por no cumplir con los niveles de actividad física recomendada, que para los adultos se fija en al menos 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada por semana.

Sin embargo, muchos trabajos realizados en países desarrollados muestran como un elevado porcentaje de la población adulta pasa gran parte del día sentada, bien en los medios de transporte en los que acuden a trabajar, en su propio puesto de trabajo o en el sofá de su casa.

En el análisis publicado en "The Lancet" se analizaron 16 estudios con datos de más de un millón de hombres y mujeres que fueron divididos en cuatro grupos en función de su nivel de actividad física moderada, teniendo en cuenta esto equivaldría a caminar unos 5,6 kilómetros o hacer 16 kilómetros en bicicleta durante una hora.

Los investigadores encontraron que quienes realizan entre 60 y 75 minutos de ejercicio moderado al día lograban eliminar el aumento del riesgo de muerte prematura que les correspondía por estar sentados durante más de ocho horas al día. El problema, según lamentan los expertos, es que hasta tres de cada cuatro participantes no lograron llegar a ese nivel de actividad.

El mayor riesgo de muerte prematura fue para aquellos individuos que eran más sedentarios, con entre un 28 y 59% más de probabilidades en comparación con los que eran físicamente más activos, similar al asociado con otros factores de riesgo como la obesidad o el tabaco.

"Pese a que existe mucha preocupación sobre los riesgos para la salud de un estilo de vida sedentario, podemos dar un mensaje positivo porque es posible reducir e incluso eliminar dicho riesgo si somos suficientemente activos, incluso sin necesidad de practicar deportes o ir al gimnasio", según ha destacado Ulf Ekelund, investigador de la University of Cambridge (Reino Unido) que ha participado en esta investigación.

Los investigadores reconocen que existen ciertas limitaciones en los datos analizados, ya que se centraron en población de más de 45 años y todos procedían de Europa Occidental, Estados Unidos y Australia. No obstante, coinciden en que la muestra es tan amplia que los beneficios observados son más robustos que los observados en otros trabajos previos.


Un nuevo test epigenético permite identificar tumores de origen desconocido (Lancet Oncol)


Disponer del perfil epigenético permite al oncólogo escoger un fármaco al que el tumor sea sensible, mejorando el pronóstico y la supervivencia de los pacientes.

El director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), Manel Esteller, ha hecho públicos los resultados de 'Epicup', el primer test de diagnóstico epigenético para pacientes con cáncer de origen desconocido.

La investigación, publicada en la revista "Lancet Oncology", fue realizada a partir del estudio de marcadores de metilación del ADN de 38 tipos de tumor y sus correspondientes metástasis con un banco de 10.500 muestras, con lo que se convierte en el estudio con mayor número de casos que se ha desarrollado en la literatura médica en este campo.

El resultado del test proporciona una información diagnóstica complementaria a otras pruebas --anatomía patológica, diagnóstico por la imagen, entre otros-- realizadas con técnicas convencionales que permiten diagnosticar únicamente el 25% del cáncer, mientras que la herramienta desarrollada alcanza el 87% del diagnóstico.

El Dr. Esteller ha remarcado que "disponer del perfil epigenético permite al oncólogo escoger un fármaco al que el tumor sea sensible y, por tanto, se mejora el pronóstico y la supervivencia de estos pacientes".

"Ahora ese paciente no será tratado a ciegas sino que podrá recibir una terapia mucho más específica para ese tipo tumoral, demostrando los datos iniciales que se dobla la supervivencia --explica--. Además, y muy importante, este no es un descubrimiento a desarrollar en los próximos años, sino que hemos conseguido que la prueba se pueda aplicar hoy mismo".

El estudio demuestra que 'Epicup' es una potente herramienta para identificar el tumor primario --colon, mama, páncreas-- en pacientes con cáncer de origen desconocido (CUP, por sus siglas en inglés) y que permite "acelerar el diagnóstico e identificar el tumor primario es la mejor estrategia para determinar una opción terapéutica específica y eficiente".

Los CUP son un grupo heterogéneo de cánceres en estadio avanzado de la enfermedad, es decir con metástasis, y de mal pronóstico.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo y se prevé que se incremente un 45% entre 2007-2030, datos que indican que se diagnosticarán más de 15 millones de nuevos casos --lo que representará una mortalidad de 11.3 millones de personas a nivel mundial--.